Conseguir un rendimiento ágil

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Conseguir un rendimiento ágil

¿Cuántos responsables de empresa no llegan a decidir todo lo que tienen que decidir? La respuesta es la mayoría de ellos. Casi todos tenemos este problema hoy en día.

¿El teletrabajo lo ha solucionado? Solo en algunos casos, porque en otros, prácticamente, ha complicado aún más la situación. Y es que el rendimiento ágil no está en las herramientas que utilizamos para decidir, sino en los sistemas de trabajo que creamos con nuestros equipos.

Jugando ágil para ganar

Durante una competición deportiva estás tomando decisiones continuamente para «hacer» que tus acciones sean mejores que las de tu rival. Tienes un nivel de tensión muy elevado y encima este aumenta, aún más, con el resultado que tienes en cada una de tus decisiones. Además, te están juzgando continuamente, no solo tus compañeros (a los que también juzgan) y el staff técnico (que también es juzgado), tus seguidores también, lo cual aumenta todavía más la repercusión de tus decisiones, y tu propio estrés.

¡Tienes que ser ágil con tu rendimiento si quieres sobrevivir a esta situación con éxito!

No puedes pararte a pensar si lo que estás haciendo está bien o mal. Si tu rendimiento ha sido acertado y lo celebras un “pelín” más de lo normal, tu rival te devuelve a la realidad con una decisión que mejora la tuya. Es un “toma y daca” constante y no tiene fin, hasta que acaba la competición. Si no eres ágil compensando esas decisiones, estás fuera de la competición.

Piensa ahora en tu negocio: ¿Cuántas veces has sido ágil en tu competición?

Equipo de rugby jugando ágil para ganar

Tomas decisiones cada día y a veces, tienen resultados inmediatos y otras no. Cuando tienes resultados inmediatos tienes que exigirte mejorarlos y cuando no los tienes, debes supervisar cada posible pista de lo que puede ocurrir tras esa decisión de la que no tendrás información hasta dentro de un tiempo. Si no haces esto, pierdes agilidad en tu rendimiento y como te he descrito cuando me refería al deporte, tu rival, que sí está controlando sus datos y la información continua que arroja su negocio, estará más “listo” que tú para posicionarse en vuestro sector. Básicamente, porque permanece atento a la jugada, dure el tiempo que dure.

Pierdo agilidad por saturación

¿Son muchas las decisiones que no tomas porque no tienes tiempo o son muchas las decisiones que acumulas por el mismo motivo? Realmente, da igual: ¡estás dejando de ser ágil con tu rendimiento! Y si tienes equipos, estás bloqueando, también, su agilidad. Y encima, en un entorno de incertidumbre, con profesionales juniors y seniors, con espacios distintos de trabajo, con culturas diferentes…

No es una cuestión de planificación del tiempo, el tiempo ya no tiene hueco para ser planificado, lo que tiene que ser es aprovechado con decisiones que generen resultados rápidos y apoyadas en los profesionales, que deben estar, obligatoriamente, alineados contigo. No puedes pensar para rendir, tienes que rendir para pensar. Es una estrategia con orientación ofensiva-defensiva: mientras estoy rindiendo ya estoy tomando (pensando) la siguiente decisión para seguir con agilidad hacia mis resultados.

¿Tienes muchas cosas que solucionar para poder tomar decisiones? Empieza a delegar en tu equipo, pero de verdad. Cuéntales lo que tienes por delante y deja que formen parte de tus decisiones más importantes, no dándoles voz y voto, sino poder para equivocarse y mejorar. No lo hagas, y seguirás bloqueando tu rendimiento y perdiendo agilidad.

¿Y las decisiones que te quedan? No lo pienses tanto.

¿Crees que un deportista o un equipo deportivo profesional se van a parar a pensar lo que tienen que hacer en cada momento de la competición, o entrenando? Tienen una base, el sistema que han decidido seguir y, sobre ese, deciden una y otra vez, haciéndolo flexible y exprimiéndolo hasta que tienen el rendimiento que necesitan.

A veces, no es suficiente ese rendimiento para conseguir el resultado esperado, pero tienen que seguir insistiendo porque los datos así lo demuestran: es una cuestión de «pulir» pequeños detalles. Otras, tienen que mejorar algunos detalles más concretos, entonces, y sobre la marcha, tienen que tomar decisiones que mejoran la forma de hacer las cosas para seguir aferrados a la competición. Y otras veces, que no son pocas, tienen que cambiar todo su plan, sin tiempo para pensarlo, porque de lo contrario, pierden la competición. Es todo incertidumbre, decisiones y evaluación de resultados en segundos.

Los negocios o tu empresa, hoy día, están en las mismas condiciones. Piénsalo bien: tu gestión no factura más allá de lo que factura la forma de gestionar de tus competidores. Tu rendimiento no está en la operativa perfecta de tu negocio, está en saber decidir cuando tu forma de actuar no arroja los resultados esperados. Y si no tienes tiempo para estas decisiones, las grandes decisiones estratégicas de tu negocio solo se quedarán en buenas intenciones.

Así que, sé tan ágil con tus decisiones como un deportista de competición, la perfección, en ellas, no existe. Decidir es actuar sin parar, aunque no sea la ejecución ideal; para muestra, mira el siguiente vídeo.

 

 

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