Reciclar u ofrecer talento deportivo

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Reciclar u ofrecer talento deportivo

Que el talento deportivo llegue a las empresas es mi obsesión. Pero, habiendo excelentes iniciativas, algo está fallando en este reto. Hay una pieza que no encaja. Quizás antes no estaba tan clara la cuestión, pero, ahora más que nunca, cuando las empresas están demandando para sus profesionales las habilidades que son la base del rendimiento en el deporte de competición, creo que ese «fallo» se hace más evidente y patente.

El principal problema, en mi opinión, del porqué no llega el talento deportivo a la empresa es la base desde la que parten todas las iniciativas que lo han intentado: el reciclaje de los deportistas y entrenadores.

Un deportista o un entrenador profesional, no necesita un reciclaje propiamente dicho para introducirse en el entorno empresarial, necesita seguir compitiendo. Cuando entra en un programa de orientación laboral, lo introducimos en el mismo camino y con las mismas metodologías que el resto de futuros candidatos a una oferta laboral. Pero, no son iguales a ellos.

El deportista o entrenador profesional parte con algo que no tienen los demás candidatos: soft skills entrenadas y preparadas. Estas, han sido trabajadas durante años de entrenamiento y competición, siendo en la actualidad las habilidades más demandas en los perfiles de contratación por encima de los conocimientos técnicos.

La adaptación de los deportistas y entrenadores profesionales en entornos laborales

Las empresas ya han aprendido que los conocimientos técnicos sin las habilidades que permiten usarlos aportan muy poco margen de éxito. Buscan perfiles dotados de ellas y con el hábito de usarlas. El deportista y el entrenador profesional tienen todas esas habilidades y cuando intentamos reconducirlos a través de los programas estandarizados de inserción laboral, las pierden. Se desconectan del deporte donde las aprendieron, dejando de usarlas o poniéndolas al nivel de cualquier otro candidato.

Con esta situación, reciclar deportistas y entrenadores profesionales que parten ya con un dominio en el uso de habilidades en situaciones de alta tensión y complejidad no mejora su adaptación a las oportunidades laborales. Aquellos que han seguido una formación reglada se incorporan a puestos profesionales que no tienen en cuentan las circunstancias de rendimiento que tenían en su deporte, y los que los incorporan, esperan ver en el puesto de trabajo todas esas habilidades: ¡Imposible!

El cerebro del deportista y del entrenador no las «enciende» dentro de un entorno laboral donde no reconoce similitudes con las condiciones de la competición deportiva donde ha estado consiguiendo rendimiento y resultados.

orientacion a resultados en recursos humanos

La importancia de las soft skills en deportistas y entrenadores profesionales

Por otro lado, están los deportistas y entrenadores profesionales que no tienen formación técnica y se «acercan» al mundo de la empresa. Necesitan invertir en formación reglada y esta requiere unos hábitos y un tiempo, que muchos de ellos, no tienen. Podrían estar aportando rendimiento y resultados desde el «minuto uno» si ese approach lo hicieran con una metodología que les permitiera poner sus habilidades al servicio de cualquier empresa y en cualquier sector, evitando hablar de los valores del deporte y de contar sus éxito deportivos como método de introducción empresarial.

Deportistas y el entrenadores profesionales necesitan saber ofrecer las soft skills que hoy en día requieren todas las empresas y que están priorizando en sus procesos de selección según el último informe de la consultora Michael Page. También, deben de ser capaces de mostrar su dominio en la creación y dirección de equipos del alto rendimiento que alinean a todo un grupo de profesionales en la consecución de un reto; todas las empresas demandan saber construir una cultura orientada a las personas, a su talento y a su bienestar.

Orientación a resultados

Habilidades y creación de equipos de alto rendimiento, dos cuestiones fundamentales para la empresa actual, y todo deportista o entrenador profesional, las domina. No es una afirmación de fe, es que todos han necesitado de ambas para rendir, sí o sí. Otra cuestión, es que seamos capaces de «sacárselas» para que sigan compitiendo profesional y socialmente. Y, ahí, estamos fallando estrepitosamente.

Por eso, estoy convencido, de que necesitamos cambiar la estrategia y pivotar hacia más «ofrecimiento» de talento deportivo y menos «reciclaje». No hay que eliminar los planes que se están desarrollando por tantos magníficos profesionales que están poniendo su esfuerzo en ellos, pero sí «innovarlos» con una metodología que permita, de forma equilibrada, ofrecer rendimiento y resultados a las empresas utilizando el talento deportivo, desde que el deportista o el entrenador profesional estén disponibles para hacerlo.

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