Es tiempo de «desafiar» el talento.

Estamos ante un momento particular, nadie a esta altura puede negar que toda crisis refleja cientos de posibilidades… ahora, nos hemos detenido a preguntarnos ¿en que necesito cambiar para adaptarme? ¿cómo puedo hacer para fortalecerme y crecer en este contexto? ¿de qué manera puedo impulsar mi talento o el de mis equipos? ¿cuáles son mis perspectivas hacia la mejora del éxito de mi empresa? ¿cuál es el desafío?

Hace unos días escuche a Javier de Miguel, CEO de MindCompanySport, hablar en Instagram sobre «provocar el talento» y me quedo resonando esto de provocar, de cuantos gerentes, lideres, ceos impulsan o provocan el talento en sus equipos, en las personas que trabajan en sus empresas y cuanta falta hacen hoy estrategias eficaces para facilitar que el talento fluya y se logren objetivos extraordinarios en la búsqueda del éxito organizacional.

Bien, empecemos por ¿qué es el talento? Podemos resumirlo como la capacidad o habilidad de una persona para realizar determinada actividad con cierta «facilidad», es decir las competencias personales que destacan a una persona para asumir los desafíos que día a día se presentan en la organización y tener éxito. Para seguir en linea con los interrogantes, «¿cómo podemos «provocar» el talento de las personas y equipos en las organizaciones en este contexto?».

El talento aparece cuando los profesionales forman parte de las estrategias organizacionales, de las decisiones que se están tomando, de la discusión del modelo de gestión o negociaciones, de la proyección y procesos de trabajo. Aflora cuando se le otorga «poder» a las personas y equipos para llevar la organización hacia el éxito. Escuchar las personas que trabajan en tu empresa y poner en práctica lo que te han contado de su trabajo y de cómo mejorarían a la empresa es directamente invertir en talento. Hoy se habla de inversión en tecnología, recursos materiales, estrategias de posicionamiento o marketing, etc…. inviertan en el talento!!! Establezcan estrategias para dar rienda suelta al talento de los equipos, las habilidades de sus integrantes, ellos son la empresa, déjalos opinar y ser parte de las decisiones próximas que están por tomar en relación al negocio o diferentes modelos del mismo.

Otorgar libertad dará responsabilidad (habilidad para responder) y posibilitará que los integrantes de la empresa se sientan mucho más que sólo «parte» de la misma. Se sentirán protagonistas, libres de poner todo lo que tienen para hacer la jugada ganadora. Buscando y asumiendo el reto sin límites, con la actitud y aptitud al servicio del equipo, formando así organizaciones desde el talento, empresas lideradas por líderes que se auto-regulan. El potencial radica allí, en el equipo, en la fuerza del mismo y no solo en una persona que gestiona. El nuevo modelo del liderazgo compartido tiene este poder, todos poniendo al servicio su talento en pos del equipo y de la organización, porque al fin y al cabo, ellos son la organización y ellos son el éxito de la misma.

Entonces para terminar, la pregunta ahora sería, ¿cómo y cuándo vas a empezar a desafiar el talento de las personas en tu empresa? ¿tienes el valor?

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